Bienvenido/a

Estoy especializada en la Terapia de Pareja, en Psicología Laboral y actualmente me estoy formando como Psicóloga Clínica de Adultos.

(Colegio Oficial de Psicólogos de Las Palmas P-1437)

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miércoles, 23 de febrero de 2011

EL SECRETO



El Secreto es una producción que revela El Gran Secreto del universo. Este ha pasado a lo largo de las eras, viajando a través de siglos… Éste es El Secreto de todo - el secreto para la alegría ilimitada, la salud, el dinero, las relaciones, el amor, la juventud,: todo lo que usted ha querido alguna vez. Todos los recursos que usted alguna vez necesitará para entender y vivir El Secreto. El mundo está llevando a científicos, autores, y filósofos a revelar El Secreto que absolutamente transformara las vidas de cada persona como la conocieron… Platón, Newton,Carnegie, Beethoven, Shakespeare, Einstein.






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miércoles, 2 de febrero de 2011

El Mito de la Heterosexualidad desde una perspectiva queer



 

La heterosexualidad es una construcción social y cultural que se ha instalado en el imaginario colectivo como un fenómeno natural, como si la unión macho-hembra fuese una ley divina o una ley física o matemática. Tanto es así que a las niñas desde pequeñas se las pregunta si tienen novio y a los niños si tienen novia sin apenas darnos cuenta de que preguntando estamos afirmando. Y al afirmar, imponemos una idea sobre lo que es normal, es decir, que a los niños les gusten las niñas, y no los niños.
El concepto de normalidad varía de cultura en cultura, por épocas y zonas geográficas; además, todo lo biológico en nosotros es cultural y viceversa. Por ejemplo en la Antigüa Grecia la homosexualidad era normal, como eran normales las relaciones homoeróticas entre sabios y jóvenes discípulos. En cambio en nuestra cultura actual la pederastia es una desviación, una aberración, una anormalidad penada con años de cárcel.
Piensen de nuevo: ¿Tienes novio ya?. Una pregunta así, aunque parezca inocente, inevitablemente dirige el erotismo y los sentimientos de las personas hacia el sexo opuesto. Una pregunta de signo contrario abriría enormemente el abanico de posibilidades afectivas y sexuales de la niña o el niño, pero a la mayor parte de los adultos no se les ocurre porque en su conciencia la heterosexualidad es la norma, está invisibilizada como construcción, integrada en los supuestos de cómo es la vida (o más bien, cómo debería ser). Esos supuestos se aprecian claramente en todos los cuentos heterosexuales que nos han contado de pequeñas; en ellos todas las relaciones eróticas son hacia el sexo opuesto.

Mi posición en torno a la heterosexualidad y la homosexualidad coincide con la concepción de Oscar Guasch (2000) que las considera mitos, en el sentido de que son narraciones creadas artificialmente, y transmitidas mediante libros sagrados. Mitos que explican el mundo desde un punto de vista particular, desde una ideología que al imponerse se convierte en hegemónica, y que modela y construye nuestro deseo y afectos, a la vez que justifica el orden social establecido. En este sentido, la homosexualidad es un cuento dentro de otro cuento, “un mito que explica otro mito. La homosexualidad es un epifenómeno de la heterosexualidad; pero no es posible entender la una sin la otra” (Guasch, 2000).
También nos parece acertada la definición de la heterosexualidad según Elisabeth Badinter (1993), que la considera una institución política, económica, social y simbólica que se impuso como norma obligatoria a finales del siglo XIX: “Se acusa a los sexólogos de haber creado dicha institución, al haber inventado la palabra “heterosexualidad” como el contrapunto positivo de “homosexualidad” y haber impuesto aquella como la única sexualidad normal”.
Para Óscar Guasch (2000), la heterosexualidad, más que una forma de amar, es un estilo de vida que ha sido hegemónico en los últimos 150 años. La heterosexualidad nace asociada al trabajo asalariado y a la sociedad industrial: “Se trata de producir hijos que produzcan hijos. Para las fábricas, para el ejército, para las colonias durante más de un siglo, casarse y tener hijos, que a su vez se casen y los tengan, ha sido la opción considerada natural, normal y lógica”. 
Es entonces cuando la pareja estable y reproductora se elige en modelo social a seguir; “por eso a lo largo de la historia solteros y solteras han sido una especie de minusválidos sociales. En ellos se hacían visibles las carencias, los peores temores: vivían (y sobre todo morían) solos, sin hijos”.
Guasch define la heterosexualidad como sexista, misógina, homófoba y adultista. Para él posee cuatro características fundamentales:
•         Defiende el matrimonio o la pareja estable;
•         Es coitocéntricagenitalista y reproductora;
•         Interpreta la sexualidad femenina en perspectiva masculina y la hace subalterna,
•         Persigue, condena o ignora a quienes se desvían del camino heterosexual.











Los estudiosos que han analizado la homosexualidad desde un punto de vista transcultural constatan un determinado número de constantes. El sociólogo Frederick Whitam, tras haber trabajado durante varios años entre comunidades de países tan distintos como los Estados Unidos, Guatemala, Brasil y Filipinas, sugiere seis conclusiones:
•         Hay personas homosexuales en todas las sociedades.
•         El porcentaje de homosexuales parece ser el mismo en todas las sociedades y permanece estable con el paso del tiempo.
•         Las normas sociales no impiden ni facilitan la aparición de la orientación sexual.
•         En cualquier sociedad mínimamente numerosa aparecen subculturas homosexuales.
•         Los homosexuales de sociedades distintas tienden a parecerse en lo que respecta a su comportamiento y sus intereses.
•         Todas las sociedades producen un continuum similar entre homosexuales muy masculinos y homosexuales muy femeninos.

A partir de estos estudios, Badinter afirma que la homosexualidad es una forma fundamental de la sexualidad humana que se expresa en todas las culturas. La homosexualidad existe en otras especies animales (Foucault, 1976; Kirsch y Weinrich, 1991). Beach y Ford, (1951) constataron que, de hecho, se da en la mayoría de las especies de mamíferos y culturas humanas. Helen Fisher (1992) señala que la homosexualidad es aún mayor en otras especies; es decir, cabría aventurar que lo natural sería que las relaciones homosexuales entre los humanos fueran incluso más frecuentes de lo que son, pero en muchas culturas humanas está reprimido socialmente. La presión evolutiva, según Fisher, no sólo favorece las conductas reproductoras: la homosexualidad podría tener funciones adaptativas como la de estrechar los lazos de la comunidad y/o la de reducirla densidad demográfica en condiciones de hacinamiento.
 Tanto los hombres como las mujeres homosexuales, a lo largo de los siglos, han sidoexcluidos o marginados socialmente, insultados y humillados, perseguidos,encarcelados, torturados, quemados en la hoguera, apedreados hasta la muerte o recluidos en campos de concentración. La homosexualidad ha sido tratada como enfermedad, delito, pecado, vicio, aberración, patología, desviación, y ha sido, a menudo, asociada a la obscenidad, la perversidad y la promiscuidad. Los estereotipos y los modelos negativos han recaído en ellos con una extrema crudeza, y aún hoy en día se sigue condenando y ejecutando o lapidando a gays y lesbianas en multitud de países.
En 1910, Sigmund Freud elabora su teoría de la bisexualidad originaria, en la que afirma que todos los seres “pueden tomar como objeto sexual a personas del mismo sexo o a personas del otro sexo… Reparten su libido ya sea de manera manifiesta, ya sea de forma latente sobre objetos de ambos sexos”. A lo largo de su obra, Freud defiende el carácter natural y no patológico de la homosexualidaden contra de los sexólogos y sus propios colegas psicoanalistas, y afirma que la heterosexualidad es tan problemática como la homosexualidad. Además, según Freud, todos “en un momento dado la hemos practicado aunque después unos la hayan relegado al inconsciente y otros se defiendan manteniendo una enérgica actitud contraria a ella”).

 Tras la II Guerra Mundial el mito de la heterosexualidad empieza a ser cuestionado. Algunos estudios, entre ellos los estudios Comportamiento sexual del hombre (1948) yComportamiento sexual de la mujer (1953) de Alfred Kinsey, han mostrado que la mayor parte de la población parece ser al menos ligeramente bisexual. La mayoría tiene cierta atracción hacia ambos sexos, aunque se suele preferir uno de ellos. Según las encuestas de Kinsey, sólo el 5%-10% de la población puede ser considerada como exclusivamente heterosexual u homosexual, por lo que el resto (entre un 80% y un 90%) de los hombres y mujeres estudiados eran bisexuales. Sólo un 5% de éstos no tenían ninguna preferencia especial entre hombres y mujeres. 
Este informe expuso que existen tendencias homo y heterosexuales en la mayor parte de los seres humanos y que su proporción varía entre una heterosexualidad exclusiva y una homosexualidad exclusiva. El informe Kinsey demostró que si bien tan sólo un 4% de la población masculina era exclusivamente homosexual desde la pubertad, un 37% de hombres y un 19% de mujeres reconocía haber mantenido al menos una experiencia homosexual con orgasmo entre la pubertad y la edad adulta. Un 30% de la población censada había tenido una experiencia homosexual accidental entre los 16 y los 55 años. La encuesta realizada por Shere Hite años más tarde confirmó los trabajos anteriores.

A mediados del siglo XX entran en crisis los modelos clásicos para el control social de la sexualidad, y en los 60 comienza la llamada revolución sexual que quiere liberar al cuerpo de la noción de pecado, de las normas impuestas por el catolicismo y el puritanismo, de las prohibiciones, el sentimiento de culpabilidad, los prejuicios, y las restricciones de la sociedad  para disfrutar del placer.
Un grupo de estadounidenses homosexuales rompieron su silencio obligado “para acabar con una clandestinidad vivida dolorosamente como una patología” (Elisabeth Badinter, 1993). Sustituyeron el término “homosexual” por “gay”, palabra más neutra que designa una cultura especifica y positiva. El principal objetivo del Movimiento Gay fue y es demostrar que la heterosexualidad no es la única fórmula de una sexualidadnormalLas siglas internacionales de este movimiento fueron LGB (Lesbianas, Gays, Bisexuales), que con el tiempo ampliará su campo de acción incluyendo la T de Transexuales (LGBT) y hoy también la Q de Queer (LGBTQ).

 El australiano Denis Altman señala cómo en el transcurso de una década, entre 1970 y 1980, tanto en los Estados Unidos como en otros lugares del mundo se asiste a laaparición de una nueva minoría, dotada de cultura propia, de un estilo de vida específico, con su propia expresión política y sus reivindicaciones de legitimidad. La aparición de esta minoría gay ha constituido un considerable impacto en la sociedad global, principalmente porque ha alcanzado mayor grado de visibilidad y mucho poderío económico, y mediático, especialmente en ciudades como San Francisco o en barrios populares como Chueca en Madrid


Las organizaciones LGBT plantean la diferencia como un orgullo que ha de visibilizarse socialmente y que ha logrado, con el tiempo, institucionalizarse. En los 80, los Estudios Gays se alinearon con los Estudios de Género para plantear ladeconstrucción de la heterosexualidad como forma de sexualidad única, dominante y “natural” o “normal”. También se cuestiona la división de los roles sexuales, y se plantea que el género no puede ser pensado como una categoría acabada, sino como procesos, como estados en continua evolución (Oscar Guasch). Así, al igual que los Estudios de Género encontraron que no existe una sola forma de ser mujer u hombre, y que existen multitud de ideologías de la masculinidad y la feminidad, los estudios gays reivindicarán la multipluralidad de las identidades gays.
Se ha debatido mucho, en el seno del análisis de la construcción sociocultural de la identidad, si existe una identidad específicamente homosexual. Para unos es indudable que existe, para otros la homosexualidad constituye un factor más, junto con los de género, clase, raza, educación o religión, que determina la construcción de la identidad. Para autores como Manuel Castells (1998), la homosexualidad y el lesbianismo no pueden definirse como preferencias sexuales; son, fundamentalmente, identidades. “Y de hecho, dos identidades distintas: lesbianas y gays. No vienen dadas, no tienen su origen en cierta forma de determinación biológica. Aunque existe predisposición biológica, la mayor parte de los deseos homosexuales se mezclan con otros impulsos y sentimientos, de tal modo que la conducta real, las fronteras de la interacción social y la identidad personal se construyen cultural, social y políticamente”.


Muchos bisexuales sienten que no encajan ni en la comunidad gay ni en el mundo heterosexual, y como tienden a ser “invisibles” en público (ya que se confunden sin problemas en las sociedades homosexual y heterosexual), algunos de ellos han formado sus propias comunidades, cultura y movimientos políticos, por ejemplo a través delmovimiento Queerque critica la política identitaria gay de los 70 y 80.

Según el nuevo movimiento queerlo gay y lo lésbico niegan la bisexualidad y reducen el travestismo, el transgenerismo y la transexualidad a la invisibilidad. Los colectivos de personas que no encajan en modelos de belleza, estilos de vida o ideologías políticas critican lo gay y lo lésbico porque excluyen la variedad y la diferencia. No construye igual su identidad un chico joven de Chueca que otro que vive en el campo, ni tienen los mismos problemas las lesbianas ancianas que viven en un pueblo de mentalidad cerrada que las actrices lesbianas y ricas de Hollywood.  

Un grupo de militantes bolleras, negras, chicanas, de trans, de maricas seropositivos, pobres, emigrantes, parados, personas intersexuales, van a autodenominarse queer para tomar distancia del término “gay”, que a finales de los 80 representaba solamente una realidad de varones homosexuales, blancos, de clase media o alta, con un proyecto político de integración normalizada en el sistema social y de consumo, y que excluía toda esa diversidad de sexualidades minoritarias articuladas con posiciones de raza, clase, edad, enfermedad, migración, pobreza, etc.

En lugar de tratar de ser igual que todo el mundo (y pretender que "todos" significa blancos, de clase media, conservadores y heterosexuales), la política "queer" implica la demanda del respeto y de la igualdad para cualquier modo de vida que opten por tomar las personas, independientemente de su género, su orientación sexual, su raza, su nivel socioeconómico, su edad o su religión. 
“Hace mucho tiempo que la heterosexualidad dejó de tener nada que ver con el sexo. Sólo comprendo esta relación homo-het-erótica como una guerra entre especies de diverso rango y jerarquía. Los heterosexuales son la especie dominante siempre: “la democracia es heterosexual”, me digo”
Ricardo Llamas y Francisco Javier Vidarte (2000)




En la actualidad occidental, las leyes que tratan de eliminar la discriminación por cuestiones de orientación sexual están logrando la normalización de la homosexualidad y la transexualidad. En España, por ejemplo, los homosexuales y las lesbianas pueden casarse y adoptar hijos, lo que ha tenido (y está teniendo) profundas consecuencias para las estructuras sociales básicas (principalmente el matrimonio y la familia nuclear tradicional).
Muchos autores señalan que gracias a estas mutaciones de carácter simbólico, económico, político y social, podemos hablar claramente de una crisis del patriarcado (Castells, 1998) y unacrisis de la heterosexualidad (Guasch, 2000). Sin embargo, autoras queer como BeatrizPreciado opinan que esta normalizaciónfavorece las políticas pro-familia, tales como la reivindicación del derecho al matrimonio, a la adopción y a la transmisión del patrimonio. 
Algunas minorías gays, lesbianas, transexuales y transgéneros reaccionan hoy contra ese esencialismo y esa normalización de la identidad homosexual. Para Preciado y otros autores, esa normalización equivaldría a una “heterosexualización de la homosexualidad”, lo que supondría seguir reproduciendo los esquemas tradicionales del patriarcado trasvasados al mundo gay.

jueves, 27 de enero de 2011

Los Virus y El Amor

Este video es un fragmento del documental "Virus, el origen", en el que se analiza la influencia de los virus en la aparición de los sentimientos de amor y de las conductas de monogamia e infidelidad.








http://forum-psicologos.blogspot.com/2011/01/los-virus-y-el-amor.html

miércoles, 19 de enero de 2011

¿Cuándo dar por terminada una relación?


Cuando somos protagonistas de una relación duradera, es muy difícil que logremos asumir que las cosas no van bien. La mayoría de las personas, para atenuar el sufrimiento, opta por creer que esa situación es temporal y que pronto pasará. A continuación, reflexiona sobre si estás viviendo o no una etapa turbulenta en tu relación.

Pasos

Hazte las siguientes preguntas:
1) ¿Amo a mi pareja?
2) ¿Tenemos metas y objetivos de vida en común?
3) ¿Pienso en tener una familia con él (o ella)?
4) ¿Logro ser yo misma (o) cuando estoy con él (o ella)?
5) ¿Siento orgullo y admiración por él (o ella) y valorizo esta persona ante todos?
6) ¿Noto claras señales que él (o ella) me ama?
7) ¿Veo la libertad de la vida de soltero de mis amigos (as) y no los (o las) envidio?
8) ¿Logro vivir con tranquilidad con sus hábitos y manías?
9) ¿Conozco personas interesantes y no tengo ganas de quedarme con ellas?
10) ¿El (o ella) nunca me menosprecia y trata mis ideas como estúpidas?



Etapas del final de la relación:
1) Una de las señales de que el amor se terminó surge cuando la pareja ya no entabla diálogos, no tiene ganas de compartir momentos con el otro y el silencio se adueña de la relación.
2) También es posible medir cómo están las cosas de acuerdo al sexo. El hecho de que una de las partes ya no sienta deseo por la otra, no quiera saber sobre la vida de su pareja o no le importen los deseos y expectativas ajenos es otra señal de que algo anda mal.
3) Otra manera de evaluar si todo realmente está bajo control es en el momento en el que salen juntos, si no se disfrutan, sino, por el contrario, sólo discuten y pelean. Uno ya no lo tolera al otro.
4) El punto crucial es cuando empiezas a sentir atracción por diversas personas que están a tu alrededor. Eso prueba que hay algo muy equivocado en tu relación y que es muy probable que el amor ya no exista.

Importante

  • No hagas como que nada sucede, encara el problema de frente y atenúa tu propio sufrimiento. Soluciona todo cuanto antes y sigue tu vida.

lunes, 27 de diciembre de 2010

¿El optimismo y el pensamiento positivo mejoran realmente la vida?

En una comida familiar, le dicen al niño: -Vamos a bendecir la mesa.
Éste responde con naturalidad: -No hace falta, mamá cocina muy bien.
¿Hasta qué punto las oraciones, las expectativas y los buenos pensamientos y actitudes tienen influencia en la conducta diaria, en los verdaderos logros y avances? Se preguntabaDavid Bartolomé en su blog, ¿puede la actitud positiva ayudar a salir de la crisis? Y lo hacia en el contexto de la ya conocida campaña estosololoarreglamosentretodos.orgy cuyo vídeo os dejo aquí mismo. ¿Son las actitudes negativas o positivas causas o consecuencias?
En los últimos tiempos vivimos bajo el yugo del optimismo en píldoras y parece que la solución a todos los males es una “actitud adecuada”. El pensamiento positivo vende libros de autoayuda, consagra gurús y llena Twitter de frases hechas tan bienintencionadas como retuiteadas, pero sin efecto alguno sobre el cambio vital.
Si echamos un vistazo en profundidad a los éxitos supuestamente causados por lasemociones del buen rollo nos encontramos que los factores claves del desarrollo profesional nada tienen que ver con el pensar bien sino con dos comportamientos muy concretos: definir objetivos claros, motivadores y ajustados al perfil personal y/o competencial (en sentido amplio) de cada uno; y la dedicación, el esfuerzo y la resistencia a la frustración adquiridas en las experiencias educativas y vitales, y no en ejercicios positivistas de un día para otro. El clásico estudio de Lewis Terman en 1921 (Universidad de Stanford)  sobre 1528 niños superdotados, reveló que la perserverancia y la tendencia a definir objetivos son más importantes, por ejemplo, que la mera inteligencia cuando se trata alcanzar logros.
El pensamiento positivo vende no porque funcione sino porque nos trae la idea de que nuestra vida puede mejorar “pensándola”. ¿Quién puede resistirse a ese bálsamo de fierabrás en cuya etiqueta reza que tu buena suerte es cuestión de actitud? El reverso aún más tenebroso de esta campaña es que la sociedad y la educación no son en absoluto responsables de tu mala situación, eres tú el que no gestionas bien tus emociones ante la vida. Es el lado negativo de pensar en positivoen palabras de Barbara Ehrenreich:
“Si quieres controlar a la gente díles que piensen positivamente y que si su vida va mal es por su culpa.”
En fin, como me he decidido a intentar redactar artículos más breves, os dejó con algunas ideas que creo muestran la verdadera cara comercial del optimismo y del pensamiento positivo.
1. El verdadero pensamiento positivo tiene mucho más que ver con “comportarse positivamente” que con limitarse a “pensar bien”. Uno no puede elegir sus emociones a la carta ni escoger la actidud adecuada porque esos estados son consecuencia de lo que hagas, de lo que te pase y de tu estilo aprendido de vivir y afrontar. Si te sientas como te sientas o pienses lo que pienses haces lo que debes, lo que tienes previsto para hoy, aumentan las probabilidades de que las buenas emociones te acompañen. ¿Cuánto valen y para qué sirven realmente los consejos que te invitan a ser positivo? Cuantos más términos técnicos, trascendentes y optimistas utilicen los expertos, ya sea en orientación, coaching o consultoría, más probable es que te estén vendiendo la moto.
2. Si pensar en positivo es tan positivo, ¿por qué no nos ponemos todos a pensar en positivo y ya está? Porque pensar también es un tipo de conducta, en este caso verbal, y como cualquier otro comportamiento depende de las cosas que nos pasan, del contexto en que nos movemos, de nuestra historia de experiencias y de la educacion recibida. Pensar o sentir no son en muchas ocasiones causas de otros comportamientos sino meras consecuencias o correlatos. Vamos, que si te sientes bien es porque estás viviendo y haciendo aquello que lo genera. ¿Cuántas veces te levantas de mal humor, con emociones y pensamientos negativos y pesimistas, pero tras la ducha, los hábitos del día a día te llevan a hacer lo que debes y empiezas a sentirte mejor?
3. Las cosas pueden hacerse o no independientemente de lo que se piense o se sienta, aunque nuestra cultura occidental nos transmite la idea de que hay que tener un buen estado de ánimo y pensamientos positivos para actuar (en este sentido también puede ser interesante echar un vistazo a una definición operativa de la motivación). Pero no es que las emocionas influyan sino que nos educan para actuar en función de ellas, para depender de ellas. Las personas no dejan de ir al trabajo o de seguir con su vida habitual PORQUE estén deprimidas, sino porque han aprendido que estar desanimadas puede ser una excusa o una justificación para dejar de hacer lo que tienen que hacer, sean o no conscientes de esta relación.
Las mujeres de países en desarrollo gestionan mucho mejor los microcréditos que los hombres, porque aún en situaciones desesperadas siguen trabajando, siguen cuidando a sus hijos y manteniendo su hogar. La forma en que utilizamos las emociones es una cuestión cultural, no es una relación psicológica de causa-efecto. Podemos sentirnos mal y hacer nuestros “deberes” y, al contrario, sentirnos bien y olvidar nuestras obligaciones.
4. Uno no puede elegir cómo sentirse pero sí puede elegir qué hacer para sentirse mejor. Y eso tiene que ver con planificar para obtener logros y para alcanzar una vida cotidiana más satisfactoria. Recomendar pensar en positivo es muy fácil y manipulador, pero es muy difícil ayudar a definir y redefinir objetivos, a prevenir y superar problemas y agestionar la productividad personal para convertir en hábitos comportamientos saludables y más efectivos. Ya lo dijo, supuestamente, Bertrand Rusell:
Un optimista es un imbécil simpático y un pesimista, un imbécil antipático, porque ninguno sabe lo que va a pasar.
Olvida la tarea imposible de intentar controlar tus emociones, tus pensamientos y tus actitudes, y concéntrate en organizar mejor tu vida.
¿Es positivo pensar de vez en cuando que se podría perder el empleo? Ser pesimista en este sentido es realmente efectivo porque posiblemente te lleve a seguir buscando alternativas profesionales aunque estés trabajando, a planificar y desarrollar competencias y metacompetencias profesionales alrededor de objetivos concretos y a mantener un saludable networking. Me quedo con el pesimismo estratégico, que no tiene nada que ver con sentirse mal ni con ser negativo, sino con prepararse para lo peor y así tener más posibilidades de disfrutar de lo mejor. Ser pesimista es guay :)
Tal vez la crisis sólo la podemos superar entre todos/as, pero desde luego no será con el pensamiento positivo sino con el comportamiento positivo. El problema es que la cosa no está muy clara. ¿Acaso sabemos cada uno qué hacer para ser parte de la solución y no del problema? ¿Reducimos gasto público y congelamos sueldos o eso ralentizará el consumo? ¿Precarizar más el mercado de trabajo mejorará la macroeconomía pero afectará en negativo a la calidad de vida de los trabajadores? El vídeo y la campañaestosololoarreglamosentretodos.org son simpáticos y mueven emociones, pero no dicen qué hacer, y el optimismo sin planes rigurosos no sirve de mucho. La buena noticia es que con planes rigurosos y esfuerzo el optimismo y el pesimismo emocionales son irrelevantes ;)
En fin, como dice el niño del chiste inicial, mejor será dejar de bendecir la mesa y de leer libros que recomiendan cómo bendecirla, y aprender a cocinar.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Campos Morfogeneticos




Rupert Sheldrake


De algún extraño modo el universo
es un universo participativo.
(John A. Wheeler)


Cuando el libro de Rupert Sheldrake Una nueva ciencia de la vida apareció en Inglaterra, un editorial de Nature, la prestigiosa revista científica, le consideró "el mejor candidato a la hoguera que ha habido en muchos años", y sostenía que sería una pérdida de tiempo y dinero el contrastar sus conjeturas. El Dr. Sheldrake introdujo en este libro la teoría de los campos morfogenéticos, como él llama a los campos no-locales, aquellos no relacionados causalmente. Estos campos, según el investigador, permiten la transmisión de información entre organismos de la misma especie sin mediar efectos espaciales. Es como si dentro de cada especie del universo, sea ésta una partícula o una galaxia, un protozoo o un ser humano, existiese un vínculo que actuara instantáneamente en un nivel sub-cuántico fuera del espacio y el tiempo. Este vínculo es lo que Sheldrake denomina campo mórfico o morfogenético. Al tratarse de una transmisión de información y no de energía, ello no contradice la Teoría de la Relatividad. Por ejemplo, un roedor australiano puede conocer sin que exista transmisión material, simplemente por resonancia mórfica, algo aprendido por un roedor de su misma especie en Leningrado. Siguiendo con el ejemplo, si llevásemos desde Leningrado a Australia un enemigo natural del citado roedor, el pariente australiano del roedor reconocería al momento a su enemigo al igual que lo hacía su pariente ruso.



Esta teoría le fue sugerida en parte a Sheldrake por ciertos experimentos de psicología animal donde dicho efecto parecía tener lugar. Estos experimentos, realizados en los años 1920 en la Universidad de Harvard por el Dr. William McDougall, trataban de descubrir en qué medida la inteligencia de las ratas era heredada. El Dr. McDougall medía la inteligencia, en este caso, por la habilidad de los roedores en recorrer un pequeño laberinto. Las ratas "inteligentes", aquellas que resolvían el laberinto rápidamente, eran pareadas con otras ratas "inteligentes" y lo mismo se hacía con las ratas "torpes". Veintidós generaciones más tarde, en vez de ser las ratas "inteligentes" las únicas más listas, todas las ratas resultaron poseer una mayor inteligencia a la hora de resolver los laberintos. Las ratas de la camada "menos inteligente" recorrían el laberinto diez veces más rápido que cualquier rata de la camada original.



Otro ejemplo citado por Sheldrake es el de los famosos monos de la isla de Koshima, en aguas de Japón. Un grupo de científicos alimentaba a estos monos con batatas o boniatos sin lavar. Una hembra que respondía al nombre de Imo, descubrió que lavando la batata en el mar, además de perder la piel la molesta arenilla, éstas sabían mejor. Pronto todos los monos de la isla de Koshima aprendieron el truco. Pero, y esto es lo extraño, todos los monos del continente comenzaron a lavar sus boniatos, y ello a pesar de haberse evitado el contacto de los monos de Koshima con los del resto del país. Pero este extraño contagio no sólo funciona con animales, también tiene lugar con cristales. Algunas sustancias son muy difíciles de cristalizar en el laboratorio. Pero tan pronto como un laboratorio tiene éxito en la tarea, la sustancia en cuestión comienza a cristalizar con mucha mayor facilidad en otros laboratorios alrededor del mundo. Al principio se pensó que la causa pudiera ser que investigadores visitantes portaran diminutos trozos de cristal en sus ropas o en sus barbas. Pero finalmente esta causa fue desechada. Aparentemente los cristales aprenden mediante resonancias mórficas.



El Dr. Sheldrake, luego de la publicación de Una nueva ciencia de la vida, realizó dos experimentos para refutar o verificar su teoría. El primer experimento fue patrocinado por la revista New Scientist, de Londres, y el segundo por la Brain/Mind Bulletin, de Los Angeles. Ambos experimentos parecieron confirmar su teoría.



En el experimento patrocinado por New Scientist, a personas de distintas partes del mundo se les dio un minuto para encontrar rostros famosos escondidos en un dibujo abstracto. Se tomaron datos y se elaboraron medias. Posteriormente la solución fue emitida por la BBC en una franja horaria donde la audiencia estimada era de un millón de espectadores. Inmediatamente de realizada la emisión, en lugares donde no se recibe la BBC, se realizó el mismo "test" sobre otra muestra de personas. Los sujetos que hallaron los rostros dentro del tiempo de un minuto fueron un 76 % mayor que la primera prueba. La probabilidad de que este resultado se debiera a una simple casualidad era de 100 contra uno. Según el Dr. Sheldrake, los campos no-locales, o campos morfogenéticos, habían transmitido la información a toda la "especie", sin detenerse en aquellas personas que presenciaron la mencionada emisión de televisión.



En el experimento patrocinado por el Brain/Mind Bulletin de Los Angeles, a varios grupos de personas se les pidió que memorizasen 3 poemas distintos. El primero era una canción infantil japonesa, el segundo un poema de un autor japonés moderno y el tercero un galimatías sin sentido. Tal como la teoría de los campos morfogenéticos predice, la canción infantil, habiendo sido aprendida por millones de niños durante muchas generaciones, aunque éstos fueran japoneses, fue memorizada notablemente más rápido que las otras dos alternativas.



Sheldrake no fue el único en realizar experimentos de este tipo. Gary Schwarz, psicólogo de la Universidad de Yale, patrocinó un experimento similar en el Tarrytown Executive Conference Center de Nueva York. A estudiantes de Yale que no sabían hebreo se les mostraron palabras hebreas de tres letras, la mitad de ellas sin sentido. Los estudiantes obtuvieron mejores resultados en el reconocimiento de palabras "reales" en una proporción superior a la que cabría esperar como mero fruto del azar.



Debido a que la ciencia institucional se ha vuelto conservadora, tan limitada por los paradigmas convencionales, algunos de los problemas más fundamentales son ignorados, tratados como tabú o puestos en el último lugar de la agenda científica.
(Rupert Sheldrake)



Nuestra conciencia, según Jack Sarfatti, puede percibir al instante y, al instante, influir sobre cualquier parte del universo. Puede abandonar el cuerpo y vagar más deprisa que un fotón a través de ámbitos infinitos sobre cualquier parte del universo. En palabras del propio Sarfatti: "Dudo de la existencia de poderes de psicoquinesis y de la transferencia supraluminal de información. Sin embargo acepto la posibilidad de su existencia, ya que la mecánica cuántica parece tener sitio para ellas".


Fuente: REDcientífica
http://forum-psicologos.blogspot.com/2010/11/campos-morfogeneticos.html